El plano ‘Cultura para la recuperación’ se basa en tres líneas de actuación: optimizar los recursos disponibles por parte de Consellería, poner el foco en la profesionalización de los agentes culturales y creativos con medidas como la revisión del modelo de ayudas y desarrollar una amplia red de apoyo al desarrollo cultural para generar nuevas oportunidades laborales.

El plan ha sido elaborado, en coordinación con la Secretaría Autonómica de Cultura, por un equipo formado por Ramón Marrades, Paloma Medina, Chema Segovia y Pau Rausell por parte de Econcult. En la propuesta, que se encuentra inspirada por las investigaciones llevadas a cabo por el proyecto europeo MESOC, plantea un conjunto de acciones estratégicas para el refuerzo del ecosistema cultural valenciano, orientadas a la transformación social, económica y territorial desde la cultura. La pandemia de la Covid-19 ha tenido un profundo impacto sobre la salud pública y, por extensión, sobre los niveles generales de bienestar y felicidad de toda la población. Las restricciones a la movilidad y la suspensión de buena parte de las actividades productivas tuvieron también enormes repercusiones económicas. La incidencia de una parte y de la otra no se produce de manera homogénea, sino que deja leer desigualdades y se concentra en los espacios de mayor vulnerabilidad. Los sectores culturales y creativos se han visto directamente y fuertemente afectados por las dinámicas que la crisis sanitaria desencadenó. En el campo de la cultura, después de un periodo inicial de respuesta urgente, enseguida se entendió que el reto no se reducía a mitigar los impactos sufridos, sino que se tenía que avanzar más allá para resolver problemas profundos en el ecosistema cultural y abrir vías de avance hacia nuevos modelos de acción cultural.

La pandemia de la Covid-19 ha tenido un profundo impacto sobre la salud pública y, por extensión, sobre los niveles generales de bienestar y felicidad de toda la población. Las restricciones a la movilidad y la suspensión de buena parte de las actividades productivas tuvieron también enormes repercusiones económicas. La incidencia de una parte y de la otra no se produce de manera homogénea, sino que deja leer desigualdades y se concentra en los espacios de mayor vulnerabilidad. Los sectores culturales y creativos se han visto directamente y fuertemente afectados por las dinámicas que la crisis sanitaria desencadenó. En el campo de la cultura, después de un periodo inicial de respuesta urgente, enseguida se entendió que el reto no se reducía a mitigar los impactos sufridos, sino que se tenía que avanzar más allá para resolver problemas profundos en el ecosistema cultural y abrir vías de avance hacia nuevos modelos de acción cultural.